Fedea y los Economistas piden un plan consolidación fiscal “urgente” | Economía

Fedea y los Economistas piden un plan consolidación fiscal “urgente” | Economía

España se enfrenta este año a la vuelta de las reglas fiscales europeas con unas cuentas públicas que siguen marcadas por los estragos causados por las crisis recientes y pasadas. La deuda supera con creces el 100% del PIB; el déficit sigue por encima del límite máximo del 3% que dicta el nuevo marco fiscal europeo, y muy lejos del 1,5% que se exigirá a los países más endeudados. “Es necesario tener un margen que ahora no tenemos”, ha resaltado Ángel de la Fuente, director ejecutivo de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), en una charla organizada este jueves conjuntamente con el Consejo General de Economistas de España (CGE), en la que ambos organismos han pedido al Gobierno una estrategia “urgente” de consolidación fiscal.

Ambas instituciones han hecho hincapié en la necesidad de controlar el gasto público, sobre todo en pensiones, y en la posibilidad de elevar los ingresos a través de una reforma fiscal profunda —pendiente desde hace años— que cierre los agujeros del sistema, como los tipos reducidos en IVA o el régimen de módulos, aumente la imposición verde y ahonde en la lucha contra el fraude fiscal.

El Gobierno aún no ha puesto en marcha un plan para embridar las cuentas públicas. Desde el máximo desfase acumulado en 2020, las cuentas se han reequilibrado parcialmente gracias a un crecimiento sólido de la economía, pese a la ralentización del entorno, y ajustes al alza en los ingresos —la recaudación fiscal ha marcado récord en los últimos años también gracias al impulso de la inflación—. Aun así, De la Fuente ha recordado que España sigue “en una posición vulnerable”, y que la dinámica inercial que ha permitido reducir los desequilibrios en estos tres años ahora se antoja insuficiente, como ya han alertado la Airef, el Banco de España y hasta la Comisión Europa, que ha pedido contener ulteriores aumentos de gasto.

“Llevamos 14 años con déficit y es una conducta un poco imprudente”, ha comentado este lunes Valentín Pich, presidente del CGE, durante la charla Los presupuestos y las consecuencias de la deuda y el déficit en España. José Emilio Boscá, investigador de Fedea y catedrático en la Universidad de Valencia, ha analizado la evolución de la deuda española en las últimas tres décadas comparada con otras grandes economías del entorno (Alemania, Francia e Italia), y ha evidenciado como familias y empresas no financieras se han ido desapalancando desde los máximos alcanzados antes del estallido de la burbuja inmobiliaria mientras que el pasivo público ha mantenido una senda ascendente más empinada que la de los demás vecinos. “Todo esto nos dice que hay un problema en las cuentas públicas”, ha resumido. “Tenemos poco margen fiscal”.

Boscá ha matizado que la mayor carga de intereses de la deuda provocada por las subidas de tipos no pone en riesgo la sostenibilidad, siempre y cuando se adopten medidas. Sí ha lanzado un toque de atención con respecto al gasto, pidiendo una mejora de la eficiencia del sector público, que de estar por encima de la media europea en 2008 ahora se encuentra por debajo. ”Los Gobiernos más eficientes pueden permitirse incrementar el tamaño del sector público”, ha subrayado. Ha alertado sobre todo acerca de la voracidad de las pensiones, la partida más elevada de todo el gasto público, que tensionará las cuentas cada vez más sobre todo en los próximos 10-20 años, con la jubilación de la generación del baby boom.

El catedrático ha añadido otro punto de reflexión: el BBVA Research prevé que, entre 2008 y 2023, el PIB per cápita de España aumente un 3,8%, frente al 24,6% del gasto público corriente por habitante —que no incluye inversión pública e intereses—. En la UE, las cifras son del 13,1%, y 19%, respectivamente. “Financiar con deuda esta divergencia no parece sostenible durante mucho tiempo”, ha comentado Boscá.

Salvador Guillermo, director de Estudios y Economía de Foment del Treball y consejero del Consejo Superior de Estadística en representación del CGE, ha añadido que la época de tipos ultrabajos ha terminado y que los próximos años la política monetaria será más duro, elemento que meterá más presión a los balances públicos y el envejecimiento de la población.

De cara a la consolidación, Boscá ha defendido una reducción del gasto antes de una subida de ingresos, siempre y cuando no se dañe la inversión pública y se logre un efecto tractor sobre la iniciativa privada. En caso de tirar por los ingresos, la consolidación debería ir acompañada por una reforma fiscal y de la Administración pública. “Caló idea de que el problema de España era de ingresos y no de gastos. Ahora estamos muy cerca de la media y pese a ello no ha habido convergencia en renta per cápita, renta por trabajador, en mejoras de productividad…”, ha señalado. “A veces no se trata de gastar menos, sino mejor”, ha concluido Guillermo.

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